Os presento el proceso de creación de este modelo. Desde que surge la idea, pasando por la confección y finalizando con la sesión de fotos definitiva del vestido.
A los vestidos en miniatura hay que dedicarles muchas horas de trabajo, a pesar de que el vestido está realizado a escala y su confección es más rápida que uno a tamaño real, pero con ellos tengo un referente perfecto para cuando me encargan un vestido a medida.
La inspiración comienza con un chispazo, una idea, una inquietud que enciende el proceso creativo, en este caso el tejido bordado en algodón con tulipanes, ese fue el comienzo.
Es el propio vestido con sus patrones, tejidos y cortes el que te va dirigiendo. Es la inspiración la que me lleva y a veces sorprende con un resultado inesperado. Tocando las telas, haciendo los patrones e incluso en el proceso del corte. El vestido se transforma. Ese proceso es el que más me gusta, ver como será su final, pues casi siempre me sorprende.

Al ilustrar el vestido sobre papel, surgen un montón de ideas y las voy plasmando hasta encontrar la definitiva.
Una vez tengo claro hacia dónde ir, comienzo el patronaje. Como son patrones hechos a escala estos me guían en los cortes, volúmenes, holguras y formas que quiero darle. Esto me facilita mucho la labor, tanto para una futura clienta, que ve como va a quedar su vestido, como para mí a la hora de construirlo.
El cuello camisero envolvente y la falda de vuelo es lo que marca este diseño, acompañado del cuerpo con corte evasé. Ambos más largos por detrás que por delante.
El corte es necesario para saber la cantidad de tejido que voy a necesitar tanto para el vestido en escala como para el vestido a tamaño real.

En este caso, la idea es de una falda a la altura de la rodilla, de talle alto, con mucho vuelo en la cintura, con can can fino, fruncido en la cintura para darle cuerpo a la falda y se mantenga algo rígida, que fuera más larga en la parte de atrás, llegando a la altura de los tobillos, abotonada en la parte de la espalda de arriba abajo, rematado con una cintura ancha, acompañado de un cuerpo con forma evasé y un cuello camisero envolvente a la altura de los hombros.

En la prueba sobre el maniquí es donde voy adaptando, corrigiendo y creando las formas que quiero conseguir.
Una vez rectificado paso a la costura y plancha del mismo.




Ya está listo el vestido Tulipán, ahora falta su propia sesión fotográfica, pero eso será en otra entrada.

Espero que os haya gustado, yo he disfrutado muchísimo en todo el proceso.
